Seventh-Day Adventist Church

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Boletín Ministerial



19 de enero de 2018


Reconsiderando el llamado

En 2 Timoteo 1, el apóstol Pablo aconsejó al joven Timoteo que recordara su llamado y ordenación al ministerio evangélico. Este hecho ocurrió en un tiempo en que a Timoteo le estaba afectando el arresto de su mentor. El apóstol Pablo, bien podía sufrir la muerte en cualquier momento, según consta en el capítulo 4:6: “Yo ya estoy próximo a ser sacrificado. El tiempo de mi partida está cercano”. Tal vez la posibilidad de una muerte cercana pudo haber llevado a Pablo a confrontar a Timoteo instándolo a ser valiente y no tímido, pues le dice: “…porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”. (2 Tim. 1:7, RVR1995).  Consecuentemente, el apóstol Pablo le aconseja a Timoteo: Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros” (2 Tim. 1:14, RVR1995). Y le aconseja, además, “que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos” (2 Tim. 1:6).

¿Cuándo fue la última vez que reconsideraste tu llamado al ministerio evangélico?  

Es posible que hayan ya pasado cincuenta, treinta, diez o cinco años desde que fuiste ordenado como pastor, como director de departamento o como alto dirigente. Pero con el tiempo y con las diarias demandas de la iglesia o de la oficina, como es en mi caso, es posible caer en el laberinto de hacer las cosas que deben hacerse, de cumplir con las fechas límite, de prepararse para la reunión de alguna junta o comisión, sin mencionar los viajes; y eso es correcto, pues a todo ello debe prestarse atención. A pesar de la necesidad de atender todo lo anterior, debe encontrarse tiempo para reconsiderar la singularidad de la comunicación o impresión inicial con que Dios nos llamó para enlistarnos en su obra. Ese hecho me confronta de vez en cuando y especialmente al estar participando en la labor misionera. En otras palabras, nunca es fácil desprenderse de la rutina de las funciones como administrador y ocuparse principalmente de la evangelización. Sin embargo, ¡es tanto el gozo que experimento cuando me dedico a ello!

¿Por qué involucrarse?

Además de la necesidad de esforzarse en las trincheras de las campañas de evangelización y de reavivamiento, que nos alejan de las labores en la oficina, la Celebración “Señor, Transfórmame”, a celebrarse del 23 de marzo al 7 de abril en Haití, requiere la participación activa de algunos de nosotros, a través del territorio de la División. De hecho, se vuelve tarea personal para mí y para la Unión Caribeña del Atlántico, ya que seremos anfitriones de tal programa “Señor, Transfórmame”, en las cuatro asociaciones que forman nuestra unión. Ya de una vez, el coordinador de “Señor, Transfórmame” de nuestra unión, el Pastor Peter Kerr, está trabajando asiduamente en la búsqueda de personal clave y proveyendo entrenamiento y atención regularmente para asegurarse de que la Unión Caribeña del Atlántico esté lista para los posiblemente 50 pastores que celebrarán breves campañas de cosecha en todos los cuatro campos de la unión. Con un blanco propuesto de 10,000 nuevos miembros durante el periodo del 2016 al 2020 y, de alguna manera al presente un tanto retrasados en nuestro blanco, estamos determinados a experimentar un gran tiempo de cosecha a través de toda nuestra unión. Para el efecto, cada uno de los campos locales está procurando el apoyo de cada miembro, de acuerdo con el programa de Participación Total de los Miembros. Es más, el enfoque del programa “Señor, Transfórmame”, permite que cada miembro reconsidere su llamado a alguna forma de ministerio en el contexto del ejercicio del sacerdocio de todos los creyentes. ¡Qué gran privilegio! ¡Qué gran honor trabajar para Dios y de que se nos recuerde acerca de nuestro llamado inicial al ministerio! 


El Boletín Ministerial es un artículo semanal para pastores y ancianos producido por la Secretaría Ministerial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en la División Interamericana / Autor: Pastor Leonard Johnson, Secretario Ministerial Asociado.



12 de enero de 2018


El pastorado en términos simples

El título de esta sección puede parecer engañoso, especialmente si pensamos las exigencias del pastorado actual. A pesar de ello, ¿puede ser agradable pastorear? Yo creo que sí; puede ser apasionante y gratificante. He aquí unos pocos pasos básicos pero de largo alcance.

Manténgase en conexión con la Fuente

A diferencia de otras profesiones, el pastorado es un llamado. No obstante, eso no significa que no sienta una atracción o interés espiritual en otras profesiones. Lo que quiero señalar es la necesidad de una profunda convicción espiritual antes de entrar al ministerio pastoral. De otra manera, es probable que uno se sienta infeliz o falto de compromiso en medio de la oposición y las presiones. Elena G. White destaca que “La obra mayor, el esfuerzo más noble a que puedan dedicarse los hombres, es mostrar el Cordero de Dios a los pecadores” (Obreros evangélicos, p. 19). Y la Biblia confirma: “Y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón” (Heb. 5:4).

Debido a este hecho, es absolutamente necesario que el que ministra a otros dedique tiempo significativo a Dios cada día, si es que quiere ser efectivo en alcanzar a otros. Eso incluye la devoción y la lectura diarias para alimentar el alma, orando sin cesar. 

Amar a las personas y amar el servicio

No es fácil amar en toda circunstancia, pero ser pastor es modelar a Cristo. Él demostró una disposición de solicitud sin paralelos para las personas de todas las edades. Recuerde en Marcos 10 que los niños le fueron traídos a Jesús, pero sus discípulos creyeron que él estaba demasiado ocupado para atenderlos. Pero estaba sumamente equivocados, porque él les dijo: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de Dios” (Mar. 10:14).

No todos poseen una naturaleza extrovertida, pero aun así es posible cultivar una actitud solícita por los miembros. Aun cuando el pastor o la pastora sea objeto de oposición y frialdad, puede tomar la decisión de llegar y ministrar a las personas. Eso implica llamar por teléfono para averiguar cómo anda el miembro. Implica enviar correos electrónicos y sí, responderlos, devolviendo las llamadas en un tiempo razonable. Asimismo, implica visitar a los miembros y sus parientes en el hogar y el hospital. A los miembros les encanta saber que el pastor se preocupa por ellos. Habrá escuchado la frase que dice: “A las personas no les importa cuánto usted sabe, hasta que sepan cuánto a usted le importan las personas”.

Visitar a los miembros requiere disciplina. Planifique visitas periódicas en días específicos, y con el tiempo esto se volverá un patrón.

Enseñar y predicar la Biblia

Enseñar y predicar demandan estudio, y el estudio exige disciplina. Afortunadamente, hay numerosos recursos que asisten al pastor a la hora de preparar sermones. Sin embargo, él o ella tiene que alejarse para leer y orar, y leer y orar hasta que Dios le brinde entendimiento. Ahora bien, eso lleva tiempo, y de allí la necesidad de apartar tiempo para el estudio. Puede que no sea dinámico o el mejor orador, pero cuando las personas sienten un ungimiento en la vida del pastor, confiarán en él y le pedirán oraciones y consejos. Permanezca con Dios lo suficiente, y él le dará algo que decir. Así podrá ser un gran pastor al seguir estos simples pasos.


El Boletín Ministerial es un artículo semanal para pastores y ancianos producido por la Secretaría Ministerial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en la División Interamericana / Autor: Pastor Leonard Johnson, Secretario Ministerial Asociado.